sábado, 8 de marzo de 2014

Llegando tarde pero sin sueño.

Anécdota de Sara García y Pedro Infante

Estimada(o) radioescucha: escucha a Pedro Infante en Radio Quelite, la voz musical de México. El ídolo del pueblo no solo era amante de la aviación, sino también de los automóviles y las motocicletas. Siempre que tenía oportunidad conducía su automóvil último modelo hacia los estudios de cine o al estudio de grabación de la Peerless en la Avenida Mariano Escobedo. Y en los breves ratos libres que su apretada agenda de trabajo le concedía, solía pasearse en una espectacular moto Harley-Davison por la calles de Mérida.

Sin embargo, cuando su carrera artística empezaba a despuntar y la fama y fortuna estaban a la vuelta de la esquina, la puntualidad no era la mejor cualidad de Pedro, como lo describe la siguiente anécdota relatada por la inolvidable actriz mexicana Sara García durante una entrevista radiofónica concedida al locutor Félix Sordo en los años 70 del siglo XX:


 Foto tomada por Tomás Montero Torres la tarde del lunes 24 de marzo de 1947, cuando el reloj marcaba las 16:12 horas. Pedro Infante saluda mientras abandona los estudios de grabación de la disquera Peerless, en su automóvil Lincoln del año. Foto coloreada por Paul Riquelme.

Pedro era un muchacho muy alegre, muy aniñado, pero mujeriego como el sólo. Y resultaba que nos citaban a los estudios y yo ya estaba ahí desde las 9 de la mañana, porque yo jamás en 59 años que tengo de trabajar he llegado tarde a mi llamado. Y claro, yo llegaba, me vestía, me ponía la peluca -porque en aquel entonces no tenía el pelo blanco-. La peluca es muy molesta tenerla puesta, y espera y aguarda, y espera y aguarda, y el muchacho no llegaba. Y no llegaba porque andaba de juerga por ahí. Como tenía un avión se iba en él con las chicas hasta que le daba la gana llegar. Hasta que un día me cansé, lo llamé y le dije: "Oigame hijito, venga para acá. No se crea usted que el ser artista consiste en llegar tarde a los llamados. El ser artista consiste en llegar a tiempo a su llamado, cumplir con su deber, dar todo lo que se tiene para halagar al público y salir triunfante hasta donde se pueda. Eso es ser estrella... Le dí su buena regañada. Entonces me dijo: "le prometo a usted que no vuelvo a llegar tarde".

Él (Pedro Infante) precisamente vivía aquí a una cuadra, adelante de donde tienen ustedes su casa. Yo tenía forzosamente que pasar por enfrente de su casa para ir a los estudios de cine Tepeyac, allá por La Villa, figúrese usted, de polo a polo. Entonces yo manejaba, pasamos por enfrente de su casa faltando quince o diez minutos para el llamado, y lo veo con todo el dorso descubierto con una manguera dándole al coche, limpiándolo. Y le dije a mi hermana: "¡Este va a llegar tarde otra vez! Pero como llegue tarde yo me regreso, porque no estoy para esperar a un muchachito que verdaderamente apenas empieza". Entonces seguí mi camino, y cuando llegué al estudio, (Pedro Infante) me abre la portezuela del coche y me dice: ¡A sus órdenes jefa! Ahí estaba ya. ¿Por dónde se fue? ¿Cómo se fue? ¿A qué velocidad iba? Yo no lo sé, pero llegó a tiempo. Nunca más llegó tarde, era el primero en llegar a sus llamados. Y decía: "a mí la abuela fue la que me enseñó a llegar temprano a mi trabajo"
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Sara García y Pedro Infante compartieron el set de filmación en películas como Los Tres García, Vuelven Los García, Dicen Que Soy Mujeriego, El Inocente y La Tercera Palabra, surgiendo con el paso del tiempo entre ambos artistas una relación de franca amistad y estrecha camaradería. El añorado protagonista de "Pepe el Toro" siguió los consejos de doña Sara y llegó a ser un actor sobresaliente. Muchas veces, cuando era cumpleaños de la recordada actriz veracruzana, Pedro iba hasta la casa de ella acompañado del Mariachi Vargas o del Perla de Occidente para cantarle las mañanitas. Grata costumbre que solo la temprana y repentina muerte del carpintero de Mazatlán en abril de 1957 logró interrumpir.

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