viernes, 3 de enero de 2014

Dos tipos de cuidado en el Teatro Lírico

Anécdotas de Pedro Infante y Jorge Negrete en el Teatro Lírico
Estimada(o) radioescucha: escucha canciones de Pedro Infante y Jorge Negrete en Radio Quelite, la voz musical de México. Durante décadas se ha especulado acerca de la relación de amistad y camaradería que existió entre los dos máximos ídolos de la canción ranchera mexicana. Mientras algunos autores señalan que la convivencia entre 'Jorge Bueno' y 'Pedro Malo' era fraternal y de respeto mutuo, en el extremo opuesto se hallan aquellos que señalan la rivalidad y las diferencias que existían entre ambos artistas. A lo largo de los años, periodistas deshonestos y escritores sin escrúpulos, en su desesperado afán de ganar dinero a como de lugar, han publicado anécdotas apócrifas que describen supuestas peleas a puñetazos sostenidas entre los recordados artistas. Peor aún, algunos autores de renombre como Carlos Monsiváis, han reproducido con desenfado algunas de esas falsas historias, otorgándoles así una legitimidad que no merecen.

Jorge Negrete y Pedro Infante en una escena de la película "Dos tipos de cuidado"

Pero nadie con mayor autoridad que el maestro Manuel Esperón para compartir en forma clara, concisa y fidedigna sus vivencias y experiencias al lado de aquellos monstruos sagrados de la música popular mexicana, revelando con veracidad la relación que existía entre las dos grandes leyendas de la canción vernácula. En una amena entrevista concedida a la emisora XEW el 5 de diciembre de 1983, durante el 30 aniversario luctuoso del "Charro Cantor", el destacado músico y compositor mexicano compartió con el locutor, músico e investigador  Héctor Madera Ferrón algunos interesantes comentarios y amenos recuerdos acerca de aquella época emocionante. Durante el programa de radio, el maestro Esperón no dudo en declarar: "No, esa amistad (entre Pedro Infante y Jorge Negrete) no me la trago yo hasta la fecha porque no era posible, porque eran un par de rivales forzosos. Tenía que ser, estaban a una altura muy grande los dos, en el mismo género de canciones, en la misma línea. Tenían que ser enemigos...aunque sea amigos-enemigos, pero no podían ser así de abrazo y todo eso...imposible. No me la trago yo esa y no me la tragué nunca, y se los dije muchas veces (a Pedro y a Jorge). ¿Pero sin embargo los dos eran caballeros? pregunta Héctor Madera Ferrón con curiosidad. Responde el maestro Esperón: "Sí, muy respetuosos uno del otro. Por eso le digo a usted que Negrete no era ningún majadero como dice la gente...Si hubiera sido un majadero, además era secretario general de la ANDA y podía haber hecho lo que se le pegara la gana. Al contrario, respetaba mucho a Pedro, lo admiraba por la serie de recursos que éste usaba para colocarse y se reía por fuera...por dentro pues no, pero por fuera si se reía mucho de las actuaciones de Pedrito..."

Debido a la enconada competencia existente entre ambos artistas, para el director de cine Ismael Rodríguez fue difícil lograr reunirlos y cumplir sus condiciones y exigencias en la película "Dos Tipos de Cuidado", obra maestra de la comedia ranchera filmada a mediados de 1952. Sin embargo, durante la filmación la convivencia siempre se llevó acabo en buenos términos e incluso Jorge Negrete terminó invitando a Pedro Infante a unir fuerzas y efectuar una temporada de actuaciones en el Teatro Lírico de la ciudad de México. Todo ello como consecuencia de la insistente demanda por parte del público entusiasta que deseaba ver juntos a los máximos ídolos de la canción ranchera mexicana y de la cinematografía nacional. Algunas personas y biógrafos hoy en día se confunden pensando que tras el éxito en taquilla de "Dos tipos de cuidado" surgió la idea de las presentaciones en el Lírico. La realidad es que la legendaria temporada en aquel recinto fue llevada a cabo desde finales de noviembre hasta diciembre de 1952, más de un año antes del estreno de la película en el cine Mariscala, acontecimiento ocurrido en noviembre de 1953.
Momento histórico: Jorge Negrete y Pedro Infante cantando en el Teatro Lírico

Acerca de la legendaria temporada en el Lírico, Enrique Serna cita al maestro Esperón en su libro "Jorge El Bueno - La vida de Jorge Negrete", volúmen III, publicado por editorial Clio en 1993:
Manuel Esperón recuerda que el tránsito de la calle República de Cuba se paraba y había que sacar al publico por la calle de Donceles: "Fue la única ocasión en que trabajaron juntos en un teatro y a mí (Manuel Esperón) me tocó dirigirlos. Negrete cargaba sobre sus espaldas la indudable popularidad de Infante, que para esas fechas había conquistado ya la admiración de las masas. De hecho, en ese teatro Pedro contaba con seguidores desde el nivel de los segundos palcos hasta la gayola, mientras que Negrete dominaba la luneta y los primeros palcos. Negrete ya estaba bastante mal, comenzaba con sus problemas gástricos severos, los cuales se le agudizaban en el momento de entrar al escenario. Hablando claro, se le soltaba el estómago. No era una competencia para ver quien las podía más, pero cada uno por su parte se las ingeniaba para hacer mejor su papel".

Por su parte, Gustavo García apunta lo siguiente en el libro "No me parezco a nadie - La vida de Pedro Infante", volúmen II, de editorial Clío publicado en 1994:
Jorge abría en grande, cantando Carta de amor; Pedro no se contentó con arrancar con algunos de sus éxitos más alegres, y le dio por entrar al escenario disparando su pistola, a veces a los pies de don Silvestre Vargas, quien dirigía al mariachi y quedaba al borde del infarto.

En la entrevista de diciembre de 1983 para la XEW, el maestro Esperón comparte más recuerdos acerca de aquella era dorada que hoy se antoja lejana:
Algunas veces tuvimos problemas pequeños, por ejemplo en el Teatro Lírico, en donde estuvimos trabajando en trío...Jorge Negrete, Pedro Infante y yo.. yo los dirigía a los dos. Pero yo tenía uno problemas gravisimos porque era yo director musical de los dos, y los dos estaban en pique... pero debían estar de amigos de cara al público. Y se suscitaban las siguientes dificultades, por ejemplo Jorge me pedía hacer su programa fuerte esa noche y me decía: "ponme tal y tal canción porque aquel (Pedro Infante) me va a ganar, pues sale a hacer alguna payasada y me borra. Así que ponme tal y tal cosa". Entonces lo dejaba de ver en ese momento y llegaba Pedro: "Oye manito ponme tal y tal canción porque aquel (Jorge Negrete) nadamás con abrir la boca me borra. Entonces protéjeme ¿como le hago?" Eran unos problemas gravisimos. Pero Pedro tenía una serie de trucos muy interesantes que eran por ejemplo tirar de balazos al suelo... a don Silvestre Vargas...balas de salva por supuesto, y arrancaba unas ovaciones al público tremendas y Jorge se hacia unos entripados terribles. Pero cuando Jorge se ponía a cantar sus cosas bien cantadas acababa con Pedro Infante.

Pedro Infante y Jorge Negrete en el Teatro Lírico de la Ciudad de México

Acerca de la legendaria temporada en el Teatro Lírico, el maestro Esperón compartió también una interesante anécdota para los lectores de la revista "Somos", publicada por editorial Eres S.A. de C.V., en el número 88 del año 1991:
Trabajábamos en el Teatro Lírico durante una temporada que se abrió con los dos nombres importantes de la época, que eran Pedro Infante y Jorge Negrete... Para Jorge, era difícil soportar la competencia con Pedro, se enojaba mucho porque Pedro hacia muchas payasadas y el público se iba mucho con él. En esa ocasión, se organizó un Festival Guadalupano también en el Lírico, del cual yo hice la música y los cuadros pertinentes. En el primero de ellos, donde se escenificaba el atrio de la Basílica, con danzantes y peregrinos, tenían que salir Negrete e Infante a cantar una canción que hice, llamada "Canción a la Virgen", la cual se las puse a  ambos dos días antes, con el propósito de que se la aprendieran. Desgraciadamente, los dos eran muy dispersos en sus cosas y nunca estudiaron la letra, ni se la aprendieron. Yo les había puesto de condición que se la aprendieran de memoria, ya que no se podía hacer uso del apuntador por la cantidad de gente que había en el escenario. Ambos me dijeron que no me preocupara y así lo hice. Llegó el día del debut, se levantó el telón, empezaron a cantar aquellos, y ¡que se les olvida la letra, a los dos! Primero Infante empezó a decir una serie de cosas y se le ocurrió acercarse a la concha del apuntador que estaba en el suelo y sacar la letra; comenzó, pero como Negrete tampoco se la sabía, se la arrebató. Total que aquello se volvió un choteo, la gente se empezó a meter con ellos, les chiflaron y les dijeron groserías; a mí también, y yo de gratis. Acabó todo, se cerró el telón y me fui al camerino con ellos, donde estaban María Félix, la mamá de Jorge, Irma Dorantes y la mamá de Pedro; yo me paré enfrente de ellos y les dije muy serio: "Los dos son un par de descarados, no vale la pena que yo me ocupe en decirles más que lo siguiente: en este momento, me voy para mi casa con mis músicos. ¡Yo no trabajo más con ustedes, farsantes! Me salí de ahí y en el pasillo del teatro, Jorge me alcanzó para decirme: "Manito, por favor, perdóname, es que hemos tenido poco tiempo..."; después llegó Pedro con lo mismo. yo les contesté: "si para la función de la noche, ustedes no se saben la letra de la canción, yo me voy, no quiero hacer más payasadas con ustedes". Llegó la función de la noche, se abre el telón, salen los dos con la canción perfectamente bien aprendida de memoria y cuando cantaban, volteaban a verme para que les diera mi aprobación...
En su libro "Así fue nuestro amor" publicado en el año 2007 por editorial Planeta, Irma Dorantes confirma lo dicho por Esperón compartiendo a su modo la misma anécdota y agregando::
Los dos se pusieron a hacer su tarea para cumplir con su palabra. Y, en efecto, se aprendieron la canción en quince minutos. El espectáculo fue otra cosa: el público los ovacionó de pie. ¿Ven que ser payaso es distinto de ser profesional?
Fue un gran privilegio y un momento histórico para aquellos que tuvieron la fortuna de observar el mano a mano y la actuación en vivo sobre el mismo escenario de las dos máximas figuras en la historia de la canción ranchera mexicana y del cine nacional. Nadie imaginó que en menos de 4 años, en plena juventud y antes del final de aquella memorable década, la muerte sorprendería a ambos artistas dejando un profundo vacío en el panorama musical y en la industria cinematográfica mexicana, que nadie ha logrado llenar.

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